La ética en las relaciones públicas es un tema que se ha discutido y continúa discutiéndose. La preocupación se origina en la reacción que tuvo tal profesión a eventos de los 80’, que incluyeron casos de actividades secretas de política internacional.
Las corporaciones se han dado cuenta que tienen que poner mayor atención a las demandas sociales y a los intereses de sus stakeholders. La conclusión actual es que la ética es crucial para las relaciones públicas dado que su aplicación beneficiará a la profesión, así como a las empresas que la practican.
El resultado de esta preocupación ha resultado en un debate de los pros y contras de tener un código de ética universal. La ética y la responsabilidad social son temas vitales en las RRPP, dado que las relaciones públicas facilitan la comunicación entre la empresa y sus diferentes audiencias, incluyendo a la sociedad en general.
El incremento en el comercio globalizado apura la necesidad de un código internacional de ética para los profesionales de la comunicación. Se sugiere que un código de ética sea desarrollado para tener la capacidad de guiar el comportamiento y tratar de resolver los dilemas morales que podrían ocurrir.
Un código de ética debería ser liderado por profesionales de comunicación y debe contar con la participación de miembros de asociaciones de RRPP. Se tiene la creencia de que un código de ética universal debe aplicar a todos los profesionales de la comunicación, uniendo las relaciones públicas y al periodismo, pero el código debe adaptarse a las necesidades de cada profesión.
Uno de los problemas más significativos que impide el éxito del funcionamiento de muchos de los programas corporativos de ética es que muchos de estos programas son muy generales y breves en detalles, y no están equipados para manejar problemas complejos.
Uno de los principales beneficios de la toma de decisiones éticas y de responsabilidad social por parte de los publirrelacionistas es una mayor credibilidad y más oportunidades de participar en las decisiones de políticas corporativas.
Se llevó a cabo un estudio para probar la hipótesis que existe una “relación positiva entre las recomendaciones de responsabilidad social de los profesionales y su participación en las decisiones de políticas corporativas”. Los resultados concluyen que es más importante el sentirse más responsable hacia la sociedad que tener una motivación por premios financieros que marquen el desarrollo de una profesión. Esto también indica una fuerte credibilidad de la gerencia hacia las relaciones públicas.
Los publirrelacionistas, o por lo menos a los que se encuestó, ven su propósito como consejeros en oposición al rol de apoyo y mediación que se le adjudica a la gente de relaciones públicas.
Se dice que el profesionalismo requiere autonomía, pero la autonomía deriva en la expectativa de objetividad. Esto representa un problema para las relaciones públicas porque no todos los que se dedican a ellas, tienen rol de consejeros, muchos tienen rol de apoyo y mediación. Sin embargo, los profesionales de las relaciones públicas ven su rol como de consejero, dado que están más orientados hacia la responsabilidad social más que a las obligaciones cliente/empleador.
Tanto el papel de consejero como el de apoyo y mediación deben llevarse a cabo dentro de los límites de la verdad, buen gusto y legales, el consejero también debe practicar dentro de los límites morales con consideración ética hacia todos los públicos.
No importa si en la profesión de las relaciones públicas se instituye un código universal de ética, una evidencia empírica muestra que los profesionales de las relaciones públicas que basan sus decisiones en la responsabilidad social y dentro de guías éticas, se verán más involucrados en decisiones de política corporativa.